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ÉXITO DESPUES DEL FRACASO
Pastor Owen Aguirre.
Estamos acostumbrados a mirar los personajes bíblicos como si fueran una especie de “superhombres” o “super mujeres”, tan alejados de nuestra realidad que hemos construido un mito en torno de sus historias personales. Pero basta echar una mirada a la vida de quienes aparecen en lo que se ha llamado “la galería de la fe”, en Hebreos 11, para darnos cuenta de que esos seres “de carne y hueso” tenían problemas muy similares a los nuestros y que la mayoría llego a convertirse en personas de éxito luego de haber fracasado estrepitosamente. Algunos ejemplo:
Noé se emborracho de manera irresponsable después del diluvio, provocando un desastre en su familia.
Abraham mintió acerca de la identidad de su esposa y tuvo un hijo mediante una relación extramarital, por presión de su cónyuge, provocando un efecto que se padece hasta el día de hoy.
Sara presiono a su esposo para que se uniera sexualmente a su sierva a fin de que le diera un hijo, y luego hizo expulsar a esa misma mujer cuando nació su propio hijo.
Jacob mintió a su padre, a su hermano y a su suegro. Se mintió a si mismo, provocando una tragedia en su familia al poner a todos sus hijos en contra de José.
Moisés tomo la justicia en sus manos al matar a un egipcio, creyendo que así ayudaba a su pueblo. En el momento de mayor tensión y posibilidad de dar gloria a Dios, golpeo una roca que no debía de golpear. Eso le costo no entrar en la tierra que anhelaba.
Sansón fracaso estrepitosamente en su autocontrol y en aceptar el consejo divino con respecto a las relaciones entre un judío y una mujer que no era del pueblo de Dios. Su debilidad no solo le costo la vista, sino la perdida de su dignidad y de la misión que tenía.
Jefté cometió el error de ofrecer a su propia hija como ofrenda a Dios. Acto innecesario y absurdo.
David sumió a toda su familia y al pueblo en un conflicto a causa de su lascivia.
Samuel tuvo exitoso como profeta, pero fracaso como padre. Sus hijos fueron proverbiales por su maldad.
Lo extraordinario es que a todas estas personas son llamadas “héroes de la fe”. A esta lista podemos agregar a Pedro, Pablo, Bernabé y muchos más. El fracaso es una situación para la cual no nos preparamos; sin embargo, solo aprenderemos algunas lecciones si fracasamos en algún momento. Como un sicólogo deportivo dijera: “el éxito es sencillamente la extensión y utilización de una serie completa de fracasos”. (Bruce Ogilvie). No hay que temer al fracaso sino a las decisiones que tomamos después de no tener éxito. Eso es lo que determina el futuro.
Pastor Owen Aguirre.
Estamos acostumbrados a mirar los personajes bíblicos como si fueran una especie de “superhombres” o “super mujeres”, tan alejados de nuestra realidad que hemos construido un mito en torno de sus historias personales. Pero basta echar una mirada a la vida de quienes aparecen en lo que se ha llamado “la galería de la fe”, en Hebreos 11, para darnos cuenta de que esos seres “de carne y hueso” tenían problemas muy similares a los nuestros y que la mayoría llego a convertirse en personas de éxito luego de haber fracasado estrepitosamente. Algunos ejemplo:
Noé se emborracho de manera irresponsable después del diluvio, provocando un desastre en su familia.
Abraham mintió acerca de la identidad de su esposa y tuvo un hijo mediante una relación extramarital, por presión de su cónyuge, provocando un efecto que se padece hasta el día de hoy.
Sara presiono a su esposo para que se uniera sexualmente a su sierva a fin de que le diera un hijo, y luego hizo expulsar a esa misma mujer cuando nació su propio hijo.
Jacob mintió a su padre, a su hermano y a su suegro. Se mintió a si mismo, provocando una tragedia en su familia al poner a todos sus hijos en contra de José.
Moisés tomo la justicia en sus manos al matar a un egipcio, creyendo que así ayudaba a su pueblo. En el momento de mayor tensión y posibilidad de dar gloria a Dios, golpeo una roca que no debía de golpear. Eso le costo no entrar en la tierra que anhelaba.
Sansón fracaso estrepitosamente en su autocontrol y en aceptar el consejo divino con respecto a las relaciones entre un judío y una mujer que no era del pueblo de Dios. Su debilidad no solo le costo la vista, sino la perdida de su dignidad y de la misión que tenía.
Jefté cometió el error de ofrecer a su propia hija como ofrenda a Dios. Acto innecesario y absurdo.
David sumió a toda su familia y al pueblo en un conflicto a causa de su lascivia.
Samuel tuvo exitoso como profeta, pero fracaso como padre. Sus hijos fueron proverbiales por su maldad.
Lo extraordinario es que a todas estas personas son llamadas “héroes de la fe”. A esta lista podemos agregar a Pedro, Pablo, Bernabé y muchos más. El fracaso es una situación para la cual no nos preparamos; sin embargo, solo aprenderemos algunas lecciones si fracasamos en algún momento. Como un sicólogo deportivo dijera: “el éxito es sencillamente la extensión y utilización de una serie completa de fracasos”. (Bruce Ogilvie). No hay que temer al fracaso sino a las decisiones que tomamos después de no tener éxito. Eso es lo que determina el futuro.