Articulo: JESÚS Y LA MUJER 2

JESÚS Y LA MUJER 2

Pastor Owen Aguirre.

“Y a esta hija de Abraham, que Satanás había atado dieciocho años, ¿no se le debía desatar de esta ligadura en el día de reposo?”

Jesús contradijo las costumbres de su tiempo con respecto a la mujer. Aclaro que Dios nunca pensó en crear a un ser humano inferior a otro. Eso habría introducido una injusticia en la creación que haría que millones de personas se opusieran a Dios. Lamentablemente, en muchas regiones del mundo hay mujeres que se niegan a aceptar el amor de Cristo al ver lo que hacen los varones en su nombre.

Las relaciones entre varones y mujeres estaban muy restringidas en el tiempo de Jesús; sin embargo, la forma en que Jesús se relaciono con las mujeres fue tan abierta y natural que dejaba estupefactos a sus contemporáneos. En la tradición rabínica se enseñaba que no había que hablar mucho con una mujer; eso incluía a la propia esposa en los matrimonios. No obstante, Jesús tuvo amistad personal con dos mujeres, Marta y María, en cuya casa pernocto en más de una ocasión y con quienes se relaciono con una familiaridad atípica para su época. La actitud de Marta de servir a un varón que no era de su familia y de María de escuchar a los pies de Jesús constituía una violación flagrante a las enseñanzas rabínicas.

La conversación mas larga que se registra en la Biblia, de Jesús con alguna persona, la tuvo con una mujer que era samaritana. A ella, y no a sus sorprendidos discípulos, reveló Jesús por primera vez que era el Mesías.

Acepto ser ungido por mujeres, lo que era ocasión de escándalo. En los banquetes, las unciones las llevaban a cabo los esclavos, nunca mujeres. Pero, Jesús no solo acepto que una mujer lo ungiera, sino que recrimino a aquellos que la criticaron (Mr. 14:3-9). Acepto que lo tocara una mujer con “flujo de sangre” (Mr. 5:25-34), y lo que debería haber mantenido en silencio lo hizo publico. Según la ley judía, cuando una mujer menstruaba no solo se volvía impura, sino también contaminaba todo lo que tocaba. Cristo permitió que lo tocara y lo dijo, lo cual rompió la tradición.

Cuando sano a una mujer en sábado (Lc. 13:10-16), “la llamo hija de Abraham”, expresión que nunca en el judaísmo se aplicaba a una mujer. Se consideraba que solo los varones eran herederos espirituales de Abraham. Pero Jesús, sabiendo claramente lo que decía, enseño que la relación espiritual con Dios no es privativa de un sexo.

Si después de estos ejemplos alguno quiere seguir tratando a las mujeres como inferiores, entonces, el único camino que le queda es torcer las Escrituras o renunciar a ser seguidor de Cristo.

Si eres mujer, agradece a Dios por que lo eres, si eres varón, pídele a Dios que te enseñe a tratar a las mujeres como iguales, siguiendo el ejemplo de Jesús.
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